A finales del año pasado, mientras scrolleaba en mi Instagram encontré un post que me dejó traumada. Se trataba de la cuenta @vivirsinbasura, el post mostraba la cantidad de basura que una mujer, su pareja y su perro consumieron en 2020 y se reducía a un frasco grande, una caja mediana y una bolsa chica de desechos que no lograron rechazar, reducir, reutilizar o reciclar.
Pensé en la basura que yo había generado en el mismo periodo y casi me pongo a llorar en un banquito porque me considero una persona preocupada por el medio ambiente y no solo eso, según yo, estaba haciendo muchísimas cosas para reducir los desechos en mi propia casa. Después de ver esto, tengo que aceptar que fallé. Me di cuenta de varias cosas que…
