Como se sabe, la salud del cuerpo y la mente es un regalo insustituible, y nuestro cuerpo, ser vivo, está diseñado para defenderla y restablecerla a lo largo de nuestra vida, siempre que le demos la oportunidad de hacerlo. Como si fuera una muralla fortificada, la piel nos protege de invasores, calambres y dolores, al tiempo que resguarda nuestro mundo interior. Los accesos están protegidos con filtros o trampas, y las líneas vitales de suministro están resguardadas por fuertes reflejos de tos o vómitos, que con toda eficacia echan al invasor. Vamos a repasar un poco el proceso:
Los atacantes que consiguen burlar estas defensas físicas tropiezan con una amplia gama de barreras químicas, como la capa mucosa de la boca, nariz y garganta, y los jugos ácidos del estómago.…
