Al sur de París, entre Limoges y Lyon, en una cordillera en medio de un bosque y campos, decidió instalarse la artista francesa Claire Basler (Vincennes, 1960). Su trabajo es delicado e imponente al mismo tiempo, romántico y poético, con un toque decadente y una luz singular. Plasma sus flores sobre todo en paredes y telas, pero también en papel, biombos y piezas cerámicas. Vive rodeada de un frondoso jardín; cada día crea ramos que le sirven de modelo e inspiración: anémonas, margaritas, amapolas, iris, girasoles… Su casa es su mejor obra. Ella y su marido, Pierre Imhof, compraron el Château de Beauvoir del siglo XIII en 2011, después de 40 años de abandono, y lo rehabilitaron. “No estaba en ruinas, pero faltaba agua, electricidad, cocina y baño, tenía algunas…
