El corazón de un deportista de élite suele presentar un tamaño algo superior al habitual. Se dice que, más o menos, este órgano tiene el volumen del puño del sujeto en cuestión. Víctor Tomás, 1,78 de altura y 89 kilos en época de competición, mueve un corazón enorme con, hasta hace poco, dos grandes compartimentos: uno para el balonmano, el deporte que le llevó a lo más alto, y otro para el Barça, con el que conquistó 69 títulos en sus más de dos décadas como one club man azulgrana.
Pero el corazón de Víctor le dijo en 2020 que no podía seguir compitiendo en balonmano. Una cardiopatía que, año tras año dándolo todo, seguía agravándose y con un diagnóstico claro: o paras o en el futuro no podrás montar…
