ELLE, la revista femenina y de moda número 1 en el mundo. Sus páginas le acercarán al mundo de la moda, la estética, las últimas tendencias, las vanguardias culturales, los gustos sociales o cualquieravance orientado a una mayor calidad de vida.
Este mantra –título de una famosísima canción– es el hilo conductor de nuestro número de octubre. Y es también nuestro manifiesto. No es un lema nuevo; pero creo que, hoy, es más necesario que nunca. Porque, en estos tiempos, atreverse a vivir sin etiquetas no es un gesto de rebeldía gratuita, sino un acto de profunda autenticidad. Es escuchar tu propia voz, aunque fuera el ruido sea ensordecedor. Es caminar con paso firme, pese a que el trayecto no esté trazado. Es equivocarse, incluso cuando parecía imposible. Es, en definitiva, no seguir la senda, sino marcarla. Y en estas páginas reunimos a personajes que han hecho de esta consigna su bandera, han tenido la valentía de ser fieles a sí mismos. Desde transformar una ciudad hasta revolucionar el mundo de…
JUAN MUDAR SE HIZO LA LUZ Su carrera arrancó como ingeniero químico en varias multinacionales, hasta que una pequeña cámara se cruzó en su camino y dio un giro a su vida. Fascinado por la luz y la composición, Juan Mudar encontró en la fotografía el lenguaje para expresar su sensibilidad única. Una mirada fresca y cargada de emoción que reluce en cada uno de sus trabajos y, en especial, en sus ‘shootings’ de moda infantil, como el de ‘Dando la nota’, que firma en nuestro ‘Especial Kids’ (pág. 162). ANNE-MARIE CURTIS PALABRA DE EXPERTA Consultora y directora de moda con una larga y prestigiosa trayectoria en el sector, Anne-Marie Curtis –que ocupó, entre otros, el cargo de ‘Editor in Chief’ de ELLE UK– es garantía de éxito en cada…
Era Viernes Santo y estrenaba unas sandalias rojas de tacón kitten que me hacían sentir Jeanne Damas. Mis hijos iban repeinados y con un conjunto nuevo, porque es costumbre en mi pueblo estrenar hato en Semana Santa. Cuando llegamos al Pozo Hondo, que es donde Cristo se cae y la Verónica le limpia el rostro, uno de los puntos más concurridos de la procesión, nos colocamos en el único hueco que no estaba copado por sillas de anea. Mis hijos se pusieron a jugar con unas niñas y, poco después, vi cómo una anciana señalaba al más pequeño y le decía a otra que había a su lado: «Mira, ese jarillo es el sobrino de la del Capricho». El Capricho era la tienda de mi tía abuela Emilia, mitad mercería…