• ¿Revitalizar tu cuerpo y tu mente? Empieza metiendo los pies y luego incorporando los brazos, el pecho, la espalda... hasta llegar a introducirte del todo. El baño dulce hará el resto: estimulará tu metabolismo, abrirá tus pulmones y reforzará el sistema inmunitario. Pero no olvides que después de salir del agua debes secarte rápido.
• Nadar y, sobre todo, sumergirse en agua dulce, beneficia el retorno venoso y por tanto el buen drenaje linfático. Además, la temperatura del agua, que en ríos, manantiales y lagos suele ser bastante fría, actúa sobre el sistema vascular y alivia problemas de circulación. ¿El resultado? Unas piernas más ligeras y libres de varices. Por ello, aunque te cueste, merece la pena que dediques 15 minutos de tu jornada a nadar o bucear.
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